Decálogo para Educar a un buen Lector


  1. Dar ejemplo.
Las personas adultas somos un modelo de lectura para los niños. Leamos delante de ellos, disfrutemos leyendo.
Escuchar.
En las preguntas de los niños está el camino para seguir aprendiendo. Estemos pendientes de sus dudas.

 Compartir.
El placer de la lectura se contagia leyendo juntos. Leamos cuentos, contemos cuentos.

 Proponer, no imponer.
Es mejor sugerir que imponer. Evitemos tratar la lectura como una obligación. Este es el problema básico con que se encuentran los niños y jóvenes en muchos centros educativos: las “lecturas obligatorias” muchas veces no apetecen lo más mínimo.
 Acompañar.
El apoyo de la familia es necesario en todas las edades. No los dejemos solos cuando aparentemente saben leer.
 Ser constantes.
Todos los días hay que reservar un tiempo para leer. Busquemos momentos relajados, con buena disposición para la lectura.

 Respetar.
Los lectores tienen derecho a elegir. Estemos pendientes de sus gustos y de cómo evolucionan.

 Pedir consejo.
El colegio, las bibliotecas, las librerías y sus especialistas serán excelentes aliados. Hagámosles una visita.

 Estimular, alentar.
Cualquier situación puede proporcionarnos motivos para llegar a los libros. Dejemos siempre libros apetecibles al alcance de los niños.

Organizarse

La desorganización puede estar reñida con la lectura. Ayudémosles a organizarse: su tiempo, su biblioteca…

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